{"id":258,"date":"2017-07-02T15:10:13","date_gmt":"2017-07-02T15:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/?p=258"},"modified":"2017-10-15T17:38:18","modified_gmt":"2017-10-15T17:38:18","slug":"el-sentido-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/es\/2017\/07\/02\/el-sentido-comun\/","title":{"rendered":"El sentido com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>Entre todas las acepciones de la expresi\u00f3n \u00absentido com\u00fan\u00bb, finalmente ha imperado aquella que viene de la tradici\u00f3n escol\u00e1stica y que se refiere a una supuesta fuerza cognoscitiva universal que propicia la coincidencia espont\u00e1nea de pareceres entre los seres humanos, frente a aquella otra, proveniente de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica \u2014de la que constituye una provechosa adaptaci\u00f3n\u2014 que entiende el sentido com\u00fan como un sentido interno \u00abreal\u00bb, que unifica aquellas sensaciones que, de forma independiente, nos llegan a trav\u00e9s de los sentidos vinculados a los \u00f3rganos sensibles. Seg\u00fan \u00e9sta segunda acepci\u00f3n, la original, el conjunto de est\u00edmulos que recibimos constantemente,\u00a0sin el sentido com\u00fan, no ser\u00eda nada m\u00e1s que un caos, y nuestra capacidad de comprender el mundo desaparecer\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/balancedeexistencias.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rocaWEB.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-847 size-full\" src=\"http:\/\/balancedeexistencias.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/rocaWEB.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"581\" \/><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan la acepci\u00f3n aristot\u00e9lica tambi\u00e9n, el llamado sentido com\u00fan pasa, de ser una capacidad que todos y \u00abentre todos\u00bb tenemos, a ser un privilegio del que hoy muy pocos gozan, o que todo el mundo tiene en un grado muy escaso. La mayor parte de los mortales viven bajo el bombardeo continuo de est\u00edmulos que no saben descifrar, enfrent\u00e1ndose diariamente a signos que no entienden. M\u00e1s a\u00fan: viven en un estado de atolondramiento permanente porque no saben c\u00f3mo defenderse de esta ignorancia e incluso no se dan cuenta de que son v\u00edctimas de ella. Desde esta perspectiva, el sentido com\u00fan, tal como hoy se entiende mayoritariamente, adquiere un significado parad\u00f3jico, a saber: conseguir que impere la falta de sentido y conseguir, al mismo tiempo, que esta falta de sentido generalizada se acepte como si fuera el estado natural de las cosas. Tal es el objetivo de esta especie de lobotom\u00eda incruenta a la que el sistema trata, con evidente \u00e9xito, de someter a todos sus integrantes, reducir hasta el m\u00ednimo nuestra capacidad cognoscitiva, alcanzar el control de nuestras mentes y ejercer el dominio sobre nuestros actos, este control y este dominio que la ausencia de sentido com\u00fan \u2014el sentido com\u00fan aristot\u00e9lico\u2014 nos imposibilita ejercer de manera aut\u00f3noma.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La creencia generalizada de que el sentido com\u00fan es una especie de destilado del sentir, la voluntad y la conveniencia general, algo directamente relacionado con la cordura, con la sensatez, junto con la desaparici\u00f3n de aquel antiguo concepto que entiende el sentido com\u00fan como la capacidad individual de percibir el mundo de manera unitaria a partir de las propias percepciones, es una consecuencia y al mismo tiempo una causa de esta alienaci\u00f3n. Naturalmente, la existencia de este proceso perverso se niega desde las m\u00e1s diversas instancias. Que no se vea, que no se note es la condici\u00f3n primera para su existencia, lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino lo hace posible. Y para negar la existencia de esta perversidad, nos utiliza a nosotros mismos como c\u00f3mplices activos. Somos los primeros en horrorizarnos delante de la posibilidad que la democracia se base en mecanismos tan bastardos, y no dudamos en estigmatizar y, llegado el caso, en expulsar fuera del sistema a aquellos que osan hacer afirmaciones de este tipo.<\/p>\n<p>Durante el prolongado intento de preservar\u00a0 privilegios, los detentadores del poder se han ido percatando paulatinamente, a medida que se iban devaluando sin remedio los s\u00edmbolos tradicionales de autoridad, desde Dios a los padres, pasando por el rey y la guardia civil, de que la mejor forma de opresi\u00f3n es la que no se ve, la que no se puede detectar. Y de ah\u00ed todos estos esfuerzos para conseguirlo, de ah\u00ed, entre otras cosas, la dimensi\u00f3n desmesurada que ha alcanzado el negocio medi\u00e1tico, esa industria que tiene, que siempre ha tenido \u2014y olvid\u00e9monos de milongas\u2014, el objetivo prioritario de imposibilitar toda interpretaci\u00f3n personal de la realidad, de controlarla si acaso se da, y de evitar que las ideas puedan ser compartidas sin pasar por una oportuna homologaci\u00f3n. La industria medi\u00e1tica alimenta y encarna el concepto escol\u00e1stico, colectivo y equ\u00edvoco de sentido com\u00fan, esa facultad que supuestamente trasciende al individuo, que le viene dada por Dios, por la Naturaleza, por la Cultura \u2014siembre con may\u00fasculas\u2014, por un consenso universal t\u00e1cito, por una instancia superior a \u00e9l en todo caso. La industria medi\u00e1tica es su m\u00e1ximo garante, quien lo nutre y lo administra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasarlas canutas durante un largo per\u00edodo que arranca lleno de esperanzas con la Revoluci\u00f3n Francesa, poco m\u00e1s o menos, y dura hasta la segunda mitad de este siglo, que es cuando comienza la gran contraofensiva, despu\u00e9s de ese periodo hist\u00f3rico sumamente f\u00e9rtil en el que la raz\u00f3n \u2014la racionalidad m\u00e1s bien\u2014 pareci\u00f3 varias veces estar a punto de imponerse, hemos ca\u00eddo de lleno en una \u00e9poca tenebrosa, dominada por una pazguater\u00eda universal. Cuesta creer que al cabo de tantos a\u00f1os no hayamos conseguido aumentar sustancialmente nuestra autonom\u00eda, nuestra capacidad de encontrar sentido a todo lo que nos rodea y de influir decisivamente en ello, sino que est\u00e9 pasando todo lo contrario. No s\u00f3lo nos han colado de contrabando conceptos escol\u00e1sticos, sobre los que se fundamente una forma evolucionada y sutil de sometimiento y sumisi\u00f3n, no s\u00f3lo contin\u00faan vivas un mont\u00f3n de supersticiones del pasado amparadas por el sacro manto cultural, sino que a cada momento incorporamos una nueva a nuestro estrafalario universo de vacuas ideolog\u00edas de dise\u00f1o. La lobotom\u00eda es eficaz no s\u00f3lo en un sentido sincr\u00f3nico; tambi\u00e9n diacr\u00f3nico. Se trata de desconectar a los contempor\u00e1neos entre s\u00ed, pero tambi\u00e9n de destruir los v\u00ednculos entre generaciones. La ch\u00e1chara tecnol\u00f3gica, la utop\u00eda transhumanista, la demagogia falsamente igualitaria, se sustentan en una estructura pol\u00edtica de rasgos inequ\u00edvocamente feudales cada vez m\u00e1s consistente. Y como pas\u00f3 en el Renacimiento, puede que como primera medida fuera conveniente volver a los cl\u00e1sicos y recuperar, entre otras cosas, su concepto de sentido com\u00fan.<\/p>\n<pre>@ Joan Dol\u00e7. Publicado simult\u00e1neamente en <a href=\"http:\/\/balancedeexistencias.com\/2017\/07\/02\/el-sentido-comun\/\">Balance de existencias<\/a><\/pre>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre todas las acepciones de la expresi\u00f3n \u00absentido com\u00fan\u00bb, finalmente ha imperado aquella que viene de la tradici\u00f3n escol\u00e1stica y que se refiere a una supuesta fuerza cognoscitiva universal que propicia la coincidencia espont\u00e1nea de pareceres entre los seres humanos, frente a aquella otra, proveniente de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica \u2014de la que constituye una provechosa &hellip; <a href=\"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/es\/2017\/07\/02\/el-sentido-comun\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El sentido com\u00fan<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[484,482,488,480,486,490,494,492,478,496],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258"}],"collection":[{"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=258"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":260,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions\/260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}