{"id":207,"date":"2017-06-19T10:06:41","date_gmt":"2017-06-19T10:06:41","guid":{"rendered":"http:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/?p=207"},"modified":"2017-10-15T17:40:57","modified_gmt":"2017-10-15T17:40:57","slug":"la-dignidad-del-emplumado-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/es\/2017\/06\/19\/la-dignidad-del-emplumado-i\/","title":{"rendered":"La dignidad del emplumado (I)"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>\u201cSi fuera s\u00f3lo la historia de mi vida, creo que no la dir\u00eda; pues \u00bfqu\u00e9 es un hombre para que d\u00e9 tanta importancia a sus inviernos, aunque le encorven como una recia nevada?\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Los funerales de John Ford en Hollywood, el 5 de septiembre de 1973, congregaron a buen n\u00famero de celebridades. El espectador peor entrenado hubiese reconocido all\u00ed a John Wayne, James Stewart, Henry Fonda o Charlton Heston. Y, sin embargo, la sensaci\u00f3n del d\u00eda result\u00f3 ser un perfecto desconocido para los cazadores de aut\u00f3grafos. Su llegada desat\u00f3 la histeria entre reporteros televisivos y fot\u00f3grafos de prensa, que lo tuvieron subiendo y bajando la escalinata de la iglesia mientras hac\u00edan chasquear los disparadores de sus c\u00e1maras. Era un hombre ya anciano pero erguido majestuosamente, ataviado con chaqueta, pantalones y mocasines de gamo adornados aqu\u00ed y all\u00e1 con pinturas de vivos colores, su metro ochenta largo coronado por un penacho de plumas blancas y negras que le ca\u00edan por la espalda, flotando entre los r\u00edgidos cuerpos enlutados. Era Iron Eyes Cody. Entre la imagen humillada del indio de madera a la puerta de los estancos y esta figura empenachada someti\u00e9ndose a la frivolidad de la prensa, median ochenta a\u00f1os de lenta y dolorosa recuperaci\u00f3n de la dignidad masacrada.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cHe imaginado este argumento, que escribir\u00e9 tal vez y que ya de alg\u00fan modo me justifica, en las tardes in\u00fatiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas a\u00fan\u201d<br \/>\n(Jorge Luis Borges: <em>Tema del traidor y del h\u00e9roe<\/em>)<\/p><\/blockquote>\n<p>En la tierra de promisi\u00f3n, ser indio era peor que ser chino o hispano, y todav\u00eda peor que ser negro. Los chinos lavaban la ropa sucia y hasta los negros pod\u00edan viajar en la parte trasera de los tranv\u00edas, pero los indios necesitaban un salvoconducto para abandonar los confines de sus reservas y una excelente raz\u00f3n para solicitarlo. Los negros eran tan esclavos de la libre empresa como los blancos pobres, pero los indios eran cautivos del Ministerio de Defensa, prisioneros de guerra nada menos. Para los indios con algo que expresar hab\u00eda dos salidas: despertar la curiosidad de alg\u00fan antrop\u00f3logo exc\u00e9ntrico o hacerse buf\u00f3n. Entre los que optaron o fueron conminados a prostituir las tradiciones de su pueblo, hubo un cherokee de nombre Pluma Larga.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cMata al indio y salvar\u00e1s al hombre\u201d<br \/>\n(capit\u00e1n Richard H. Pratt, sobre la necesidad de civilizar a los indios, 1892)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-211 size-full\" src=\"http:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody1WEB.jpg\" alt=\"\" width=\"419\" height=\"650\" srcset=\"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody1WEB.jpg 419w, https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody1WEB-193x300.jpg 193w\" sizes=\"(max-width: 419px) 100vw, 419px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los cherokees hab\u00edan sido una de las Cinco Tribus Civilizadas que integraban la naci\u00f3n iroquesa, la m\u00e1s poderosa y culta de las que poblaban la mitad oriental del continente. \u201cIroqu\u00e9s\u201d es una corrupci\u00f3n francesa de una palabra chippewa que significa \u201cenemigo peor\u201d. Altos, esbeltos, de tez clara y nariz aguile\u00f1a, los iroqueses eran temidos por sus vecinos sioux a causa de su imponente fortaleza y tenacidad. Originarios de los montes Apalaches, a caballo entre los futuros estados de Kentucky, Tennessee y las dos Carolinas, los cherokees sufrieron pronto el avance de colonos y tratantes franceses e ingleses, que llegaban en oleadas a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico. En 1768 firmaron su primer tratado de paz. Menos de tres a\u00f1os despu\u00e9s no quedaba un solo cherokee vivo en todo Kentucky. En la d\u00e9cada de 1810 el general Andrew Jackson, llamado por los indios Cuchillo Acerado, vencedor de creeks y sem\u00ednolas, dirigi\u00f3 operaciones masivas en los Apalaches, causando la muerte de miles de nativos y el desplazamiento de los supervivientes hacia el sur, hasta Alabama y Georgia. Los cherokees comprendieron que no bastaba con sobrevivir al hostigamiento del blanco, a las enfermedades propagadas por el blanco, a la religi\u00f3n enajenante y al whisky emponzo\u00f1ado del blanco. Para tratar de igual a igual con los invasores, dieron algunos pasos formales hacia las maneras \u201ccivilizadas\u201d de \u00e9stos. En 1822 el jefe Sequoia ide\u00f3 un alfabeto sil\u00e1bico de setenta y ocho signos. En 1827 los cherokees se declararon naci\u00f3n independiente y redactaron una constituci\u00f3n inspirada en el modelo federal. Para desgracia de los indios, Cuchillo Acerado Jackson fue elegido presidente de los Estados Unidos. Como buena parte de su prestigio pol\u00edtico descansaba en sus victorias militares sobre los ind\u00edgenas, uno de sus primeros objetivos fue el establecimiento de lo que c\u00ednicamente llam\u00f3 \u201cfrontera india permanente\u201d, que en la pr\u00e1ctica significaba el destierro de todas las tribus orientales a los territorios no colonizados al oeste del Mississippi. Durante la luna del ciervo, oto\u00f1o de 1838, el ej\u00e9rcito concentr\u00f3 a los cherokees en campos de confinamiento. Diecis\u00e9is mil indios desarmados, desnutridos y semidesnudos, fuertemente custodiados, emprendieron la larga marcha a pie m\u00e1s all\u00e1 de Mississippi, Arkansas y Louisiana, hasta los asentamientos que les hab\u00edan sido asignados en las malas tierras de Oklahoma y Texas. Uno de cada cuatro cherokees pereci\u00f3 de hambre, fr\u00edo o enfermedad en el curso de este \u00e9xodo invernal, que desde entonces se conoce entre ellos como Senda de las L\u00e1grimas.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl sentido de identidad es un poderoso motor emocional. Para los indios, la identidad tribal es el \u00faltimo atributo y valor que conservan cuando les han arrebatado todo lo dem\u00e1s\u201d<br \/>\n(Chadwick Corntassel Smith, jefe cherokee)<\/p><\/blockquote>\n<p>Pluma Larga pertenec\u00eda a la tercera generaci\u00f3n de cherokees nacidos en cautiverio. Su destreza como jinete hizo que el agente gubernamental de la reserva le recomendara a un representante art\u00edstico que buscaba indios para un espect\u00e1culo al estilo del \u201cWild West Show\u201d de Buffalo Bill. Recorri\u00f3 el pa\u00eds de circo en circo hasta que se encontr\u00f3 con dinero suficiente para sobornar a los funcionarios, comprar por el qu\u00edntuple de su valor una exigua franja de terreno dentro de los l\u00edmites de la reserva, en Oklahoma, y establecer su propio rancho. Entonces, Pluma Larga tuvo un hijo. En 1907 vio el sol Oskie, \u00c1guila Peque\u00f1a. La costumbre era dar a los reci\u00e9n nacidos un nombre provisional hasta que tuvieran edad suficiente para hacer su primer ayuno y meditaci\u00f3n, en el curso de la cual pod\u00edan tener una visi\u00f3n que les revelara su nombre de adulto. As\u00ed, \u00c1guila Peque\u00f1a conoci\u00f3 a Ojos de Hierro.<br \/>\nCreci\u00f3 como cherokee gracias a la relativa independencia ganada por su padre al hombre blanco. Y, para preservar su identidad, aprendi\u00f3 tambi\u00e9n a hacer el indio.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cLos pieles rojas que han tenido la suerte de conseguir contratos permanentes en las distintas productoras de westerns reciben un sueldo que les mantiene bien provistos de tabaco y su adorada \u201cagua de fuego\u201d. Se podr\u00eda pensar que eso les civilizar\u00eda por completo, pero ha tenido m\u00e1s bien el efecto contrario, ya que su trabajo les da la oportunidad de revivir sus tiempos de salvajes. Ponen el coraz\u00f3n y el alma en el trabajo, sobre todo en los combates con los blancos, y es necesario tener guardias armados vigilando sus movimientos, atentos a la menor se\u00f1al de traici\u00f3n\u201d<br \/>\n(Ernest A. Dench, 1915)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-212 size-full\" src=\"http:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody2WEB.jpg\" alt=\"\" width=\"504\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody2WEB.jpg 504w, https:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Cody2WEB-244x300.jpg 244w\" sizes=\"(max-width: 504px) 100vw, 504px\" \/><\/p><\/blockquote>\n<p>Empez\u00f3 como un extra de doce a\u00f1os en un film rodado en el rancho paterno, convertido para la ocasi\u00f3n en el salvaje Oeste. Cuando Pluma Larga fue llamado a Hollywood como asesor indio, su hijo le acompa\u00f1\u00f3. Tuvo la buena estrella de intervenir en los dos westerns que durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os iban a marcar el techo del g\u00e9nero en rigor hist\u00f3rico y autenticidad. Fue uno de los quinientos indios reclutados en 1922 por el coronel Tim McCoy para <em>La caravana del Oreg\u00f3n <\/em>(James Cruze). \u201cLes dec\u00eda el gui\u00f3n cada d\u00eda en lenguaje de signos y nunca, nunca tuvieron que repetir una escena: la primera toma era perfecta; <em>viv\u00edan <\/em>el gui\u00f3n\u201d, recordaba la actriz Lois Wilson. Y estuvo entre las partidas de cheyennes levantiscos que hostigaban <em>El caballo de hierro <\/em>(John Ford, 1924). El coronel McCoy, un aut\u00e9ntico oficial de caballer\u00eda que hab\u00eda vivido largo tiempo con diferentes tribus, no olvid\u00f3 a aquel cherokee espigado que \u201cera capaz de hacer blanco con su arco a lomos de un pony desbocado\u201d. Le contrat\u00f3 para una gira internacional de un a\u00f1o con su espect\u00e1culo indio y le incluy\u00f3 en el reparto de su segundo film como actor, <em>Nobleza de piel roja <\/em>(W.S. Van Dyke, 1926). La monumental carpa de los hermanos Ringling, Barnum y Bailey, el mayor espect\u00e1culo del mundo, le vio saborear las mieles del \u00e9xito que los blancos reservaban a los de su raza. En los a\u00f1os 30 tuvo un programa de radio; en los 40 fue el primer indio que hizo televisi\u00f3n. Pero, sobre todo, rod\u00f3 pel\u00edculas. Atraves\u00f3 al galope westerns racistas y militaristas, guerre\u00f3 en films \u00e9picos y l\u00edricos y ni una cosa ni otra, aull\u00f3 como un demonio en disparates de serie Z y seriales de Rin Tin Tin, se pareci\u00f3 al indio de madera de los estancos en comedias de Bob Hope y parodias de Abbott y Costello. Pas\u00f3 por apache, comanche, sioux, navajo, dakota, osage, pies negros, delaware, seneca, ponca y hasta por j\u00edvaro. Cualquier cosa que llevara plumas. La primera versi\u00f3n de <em>Cimarr\u00f3n<\/em> (Wesley Ruggles, 1930) fue una de las raras ocasiones en que interpret\u00f3 a un cherokee. Directores del calibre de John Ford y Cecil B. DeMille recurrieron a \u00e9l con la misma asiduidad que a John Wayne y Gary Cooper. Se movi\u00f3 con soltura entre aqu\u00e9llos que mejor se mov\u00edan en la naturaleza, los Raoul Walsh, Anthony Mann, Delmer Daves, Henry Hathaway o Sam Fuller. La mayor\u00eda de las veces fue un indio bueno, o sea muerto. \u201cSe ca\u00eda del caballo como pocos, y pegaba tales brincos que no hab\u00eda c\u00e1mara que le siguiera\u201d, dec\u00eda Ford. Pero Iron Eyes Cody hizo m\u00e1s que eso. Mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>(<a href=\"http:\/\/inpuribusllibres.com\/summacavea\/es\/2017\/06\/25\/la-dignidad-del-emplumado-y-ii\/\">Contin\u00faa<\/a>)<\/em><\/p>\n<pre>\u00a9 Miguel \u00c1ngel Montes<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSi fuera s\u00f3lo la historia de mi vida, creo que no la dir\u00eda; pues \u00bfqu\u00e9 es un hombre para que d\u00e9 tanta importancia a sus inviernos, aunque le encorven como una recia nevada?\u201d Los funerales de John Ford en Hollywood, el 5 de septiembre de 1973, congregaron a buen n\u00famero de celebridades. 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